viernes, 24 de diciembre de 2010

BUEN FIN, MEJOR INICIO / REFLEXIÓN DEVOCIONAL

Espacio de estudio y reflexión con el contenido de la autoría y reserva moral del redactor, úsese libremente citando al autor, sin lucro y a la sola gloria del Señor.

Por:
Carlos Ardila


Es ya el último domingo del año, han sido muchos los gratos instantes del compartir fraternal en torno al nombre del Señor y de la común fe que nos une en su amor y en la unidad de nuestra misma y única visión de servicio leal al rey.

Con el correr de los años avanza a la par nuestro tiempo en el mundo presente que bien sabemos no ha de ser nuestra morada permanente (Filipenses 3:20,21), y en tanto que nuestro hombre exterior se va desgastando en el tiempo, el interior en el Señor cada día se va renovando (II de Corintios 4:16).
Como iglesia, familias e individuos, hemos sido por el Señor muy bendecidos, sea este el tiempo de expresarle a él nuestra gratitud, así como de reiterarle nuestro amor y dedicación,  a la vez que de  presentarle y ofrecerle a él de antemano nuestros planes futuros (I de Tesalonicenses 5:16-18; Proverbios 16:3; Salmos 37: 4-6).

Al igual que en todas las carreras, el esfuerzo de cada uno de los pasos dados nos acerca a la meta, el trascurrir de los años nos acerca a nuestra morada eterna, como hasta hoy, no desmayemos teniendo la certeza de la fidelidad de quien nos ha prometido exaltarnos al cielo en su regreso (Colosenses 3: 1- 4; Hebreos 12:1-4; Apocalipsis 2:10), y aprovechemos el tiempo que por él nos es concedido (Efesios 5: 15-17).

Gracias hermanos por su amor, constancia, fidelidad y servicio dedicado al Señor en el reino; al finalizar el año en curso, disfruten de un muy buen final y luego de un aún mejor inicio de la bendición del entrante.

¡Feliz y prospero año nuevo!

¡Bendiciones!                                   
Carlos Ardila

NUESTRO BALANCE ESPIRITUAL / REFLEXIÓN DEVOCIONAL

Espacio de estudio y reflexión con el contenido de la autoría y reserva moral del redactor, úsese libremente citando al autor, sin lucro y a la sola gloria del Señor.

Por:
Carlos Ardila

Se acerca el término del año en curso, sin duda, a lo largo de su recorrido hemos disfrutado de algunas satisfacciones en cuanto al logro de nuestros objetivos,  así como es posible que hayamos enfrentado unas que otras frustraciones, a la vez que pese a ellas aún seguimos firmes en la decisión de superarlas al fin práctico del logro de dichos anhelos.
  
En tanto que el Señor nos ha dotado de algunos talentos y habilidades naturales, otras las hemos ido adquiriendo y desarrollando en el tiempo, haciéndonos éstas aptos para el desempeño de actividades, profesiones y ministerios diversos no solo en nuestro propio beneficio, sino además para el provecho de los demás en el orden social en el que a diario inter actuamos con otros muchos individuos más.

El hecho mismo de vivir en sociedad estando en la posesión de talentos y de habilidades personales nos hace responsables de su uso, mismo que de ser constante las hace crecientes y a su vez más productivas, en tanto que al dejar de ser utilizadas, tienden a atrofiarse e inclusive a perderse.
 
Suele ser cada fin de año,  un tiempo especial de balances tanto empresariales como personales respecto a la medición de los logros y de las ganancias obtenidas durante su curso, así como para la detección y la corrección posterior de los errores que cometidos pudieran haber afectado en algo en cuanto al no logro de los objetivos propuestos.

Al ser miembros de nuestras familias, empleados de una determinada compañía,  estudiantes de algún curso o carrera en particular, e inclusive al ser parte de la iglesia del Señor, se espera de nosotros rendimiento en cuanto al uso de los talentos y de las habilidades personales de las cuales estamos dotados, pues de hecho, de ello depende bien el que seamos aprobados o desaprobados.

Ahora, hecho el balance espiritual individual, ¿hemos estado haciendo uso de todas nuestras capacidades para el logro de nuestros objetivos personales, familiares y eclesiales? Llegado el fin del año ¿es positivo o negativo nuestro saldo personal?

Usemos al pleno nuestras habilidades al servició del Señor (Mateo 25: 14-30) quien nos da una vez más la oportunidad de mejorar (Lucas 13:6-9).

EL TEST DE LA VERDAD ESPIRITUAL / REFLEXIÓN DEVOCIONAL

Espacio de estudio y reflexión con el contenido de la autoría y reserva moral del redactor, úsese libremente citando al autor, sin lucro y a la sola gloria del Señor.

Por:
Carlos Ardila


¿Qué tan listo eres? ¿Eres amado y sabes amar? ¿Eres o no apto para una determinada actividad profesional? Ahora, ¿Eres o no espiritual? Bien sabes que el Señor te ama (Juan 3:16), si deseas saber si tú le amas a él como debieras, responde honestamente al siguiente test:


1.      ¿Le das siempre el primer lugar a Dios en tu corazón (Marcos 12:30; Col 1:18)?   Si    o    No.
2.      ¿Le ofreces el día al Señor en oración al despertar  (Salmos 5:2)?   Si    o    No.
3.      ¿Meditas a diario en la Palabra de Dios (Salmos 1:2,3)?   Si  o   No.
4.      ¿Haces todo lo que haces como para el Señor en vez de para los hombres (Col 3:17, 23,24)?  Si   o  No.
5.      ¿Eres agradecido y expresas tu gratitud en oración al Señor (I de Tes 5:18)?  Si  o    No.
6.      ¿Amas a tu prójimo, incluidos desde luego tus hermanos en la fe como te amas a ti mismo (Marcos 12:32; I de Juan 4:20)?  Si  o   No.
7.      ¿Estás siempre dispuesto a perdonar (Mateo 18:21,22)?   Si   o   No.
8.      ¿Hablas a las gentes acerca de Dios (Mateo 28:18-20)?   Si  o     No.
9.      ¿Das siempre prioridad a las reuniones de la iglesia en vez de a las actividades mundanas, sociales seculares y de negocios, a la televisión y al internet (Mateo 6:19-24; I de Juan 2:15-17)?   Si    o    No.
10.  ¿Al hablar dices siempre la verdad  (Efesios 4:25)?    Si  o  No.

Si has respondido a:
10 de 10 de manera negativa, estás mal, muy mal, muerto en realidad debes cambiar para revivir (Apocalipsis 3:1).
De 1 a 3 de 10 de manera negativa, seguro puedes mejorar (II de Pedro 3:18).
De 1 a 6 de 10 de manera negativa, debes esforzarte aún más por mejorar (Mateo 3:8).
A 10 de 10 de manera positiva, vas bien, no te relajes, se fiel hasta el final (Apocalipsis  2:10). 

EL COMIENZO DEL FIN / REFLEXIÓN DEVOCIONAL

Espacio de estudio y reflexión con el contenido de la autoría y reserva moral del redactor, úsese libremente citando al autor, sin lucro y a la sola gloria del Señor.

Por:
Carlos Ardila


Recién inicia el presente mes de diciembre, es este el primer domingo del mes, el comienzo del fin del año 2010, y desde mediados del mes anterior hemos visto ya adornadas las vitrinas en los comercios indicándonos con ello entonces la proximidad del ya ahora corriente tiempo navideño con sus especiales situaciones de reencuentro familiar y celebraciones diversas sumadas a las expectativas del año por venir.

Desde luego, todos anhelamos un futuro mejor, es así que anticipadamente nos ocupamos de labrarlo a través de nuestro esfuerzo, bien en la academia o en el trabajo, sea una u otra nuestra actividad de mayor concentración, el estudio o el empleo, ansiosamente esperamos también poder disfrutar del periodo vacacional a su término, tiempo para cuyo gozo previamente nos preparamos determinando el lugar al cual deseamos ir para descansar.

De esta manera se desarrollan nuestras vidas entre el trabajo y el descanso material reparador. Ahora, dado que el tiempo y con él nuestras vidas transcurren acercándonos al fin de las varias etapas de nuestro vivir, una reflexión constante sobre la temporalidad de nuestra existencia física debería movernos hacia el cuidado permanente del único bien eterno que poseemos, nuestra integridad espiritual la cual deberemos esforzarnos por preservar (II de Corintios 4:16; Salmos 90:12).


Siendo el presente mes un tiempo especial en el cual solemos hacer balances y planes para el futuro; veámosle y aprovechémosle como la renovada oportunidad de crecimiento espiritual que el Señor nos concede para ser mejores en él cada día; con lo anterior en mente, que sea este el comienzo del fin de nuestras debilidades, el comienzo del fin de nuestras irresponsabilidades, el comienzo del fin de nuestros errores, el comienzo del fin de cada situación irregular a la cual debamos dar término en nuestras vidas, esfuerzo tal que por la gracia del Señor nos ha de conducir al descanso eterno en su presencia después de nuestras labores (Apocalipsis 14:13).  

MIRA, O SEA, ES DECIR QUE… ¿OK?, ¡QUÉEE!, ¡NOOO! / REFLEXIÓN DEVOCIONAL

Espacio de estudio y reflexión con el contenido de la autoría y reserva moral del redactor, úsese libremente citando al autor, sin lucro y a la sola gloria del Señor.

Por:
Carlos Ardila


Situación uno: “Dialogo” entre Pepe y Paco:  

Pepe: _ ¡Oye tú! Sí, tú, mira, quiero que sepas que yo…, es decir…, o sea… ¿Ok?,  Es que pensaba acerca de… , que lo mejor sería decirte algo que aún no te dije, pero quiero que sepas que he querido decirte y  es qué… , ¿de acuerdo?, y  es que eres tan ..., que…,  por lo cual yo…, ¿ves?, o sea, es decir que… , ¿ok?

Paco: _ Jajaja, ¿era conmigo?, ni pio,  nada te he entendido. _  ¡Vaya, si he sido tan claro!

Situación dos: “Dialogo” entre Manolo y Pancho:

Manolo: _ Es que me has dicho que…,  por lo cual yo he pensado y les dije a los demás que me dijiste que…, y a la verdad no les ha gustado nada lo que dices…

Pancho: _  ¡Quéeee!!! Jamás he dicho eso, lo que te he dicho es…, nada más.

Manolo:   _ ¡Oh cuánto lo siento! Ok, ok, ya está, ¿qué va ser? realmente pensé que me habías dicho que…, Bahh!,  jajaja,  finalmente es problema de ellos, ¿no crees?, ¡qué importa!, ya está, ya está, deja así… no te hagas problema, para que decir más.

A las dos anteriores situaciones problemáticas en la comunicación identificaremos como:

1. Falta de claridad: La cual da lugar a confusión, tal cual como si se nos hablase  en lenguas (I de Co 14:33), o nos hablara  alguien en un idioma diferente al nuestro,  el cual no entendiéramos (Génesis 11:7-9), situación tal que debemos evitar  asegurándonos  de ser claros y directos al hablar para edificar y dar gracia a los oyentes (Efesios 4:29b).

2. Distorsión: La cual generalmente se da por falta de atención del oyente al hablante, palabras suyas las cuales al ser “trasmitidas”  a los demás por el no atento “oyente” ofrecen un mensaje diferente del inicialmente dado por el hablante, generando regularmente malos entendidos entre las personas; por lo cual, en toda situación, si hemos de hablar, que sea de acuerdo a la verdad que nos esforcemos en buscar, entender y correctamente expresar para ser de bendición (Santiago 1:19; Números 22:35; 23:5-8).

ESTAR BIEN, LUCIR BIEN / REFLEXIÓN DEVOCIONAL

Espacio de estudio y reflexión con el contenido de la autoría y reserva moral del redactor, úsese libremente citando al autor, sin lucro y a la sola gloria del Señor.


Por:
Carlos Ardila

Recientemente hemos participado de algunos eventos que nos han reunido en torno al nombre del Señor y en el gozo de nuestra comunión en la realización de los mismos;  se aproxima el inicio del verano, antes de cada celebración especial y con la llegada de cada estación, previa y cuidadosamente elegimos nuestro atuendo procurando vestirnos de una manera tal que nos haga lucir bien y por consiguiente sentirnos bien al proyectar al mundo nuestra imagen personal.

Y es que en definitiva nuestra imagen es realmente muy importante, es por ello que detalladamente nos ocupamos del cuidarla y el preservarla; en alto grado, de la forma en la cual nos vestimos, depende el cómo lleguemos a sentirnos, a gusto o a disgusto, conformes o inconformes con la imagen que de nosotros mismos ofrecemos, a la vez que de ella depende además el que seamos aprobados o censurados, aceptados o rechazados, criticados o elogiados por los demás, y quiérase o no, ello cuenta dado que interactuamos con otros individuos más en sociedad.

Ahora, no es solo nuestro atuendo el que proyecta al mundo nuestra imagen personal, ¿qué decir acerca de nuestras actitudes y expresiones? Todo ello en su conjunto construye y ofrece al mundo tal visión respecto de nuestro ser exterior e interior, siendo principalmente el ámbito interior el que debemos cada día adornar para mediante éste mostrarnos agradables al mundo en nuestras actuaciones y expresiones como el fiel reflejo de nuestro atavío espiritual a través de cual reflejemos a las gentes el poder trasformador del Señor de quién nos hallamos revestidos y a quien debemos agradar (Mateo 22:1-14).

“Vestíos,  pues,  como escogidos de Dios,  santos y amados,  de entrañable misericordia,  de benignidad,  de humildad,  de mansedumbre,  de paciencia… y  sobre todas estas cosas vestíos de amor,  que es el vínculo  perfecto”  (Colosenses 3: 12a, 14).