domingo, 27 de febrero de 2011

LOS OJOS DEL SEÑOR / REFLEXIÓN DEVOCIONAL

Espacio de estudio y reflexión con el contenido de la autoría y reserva moral del redactor, úsese libremente citando al autor, sin lucro y a la sola gloria del Señor.

Por:
Carlos Ardila


Seguramente como yo y el público en general, tú  abras leído en alguno de los tantos lugares en los que por seguridad se ha fijado a manera de recomendación la siguiente advertencia disuasiva:   Sonríe, te estamos filmando, afirmación la cual aunque generalmente no es cierta nos indica el buen comportamiento que allí debemos guardarnos de observar.

A más de lo anterior, quizás hayas visto aunque haya sido tan sólo de paso, alguno de los varios reality shows últimamente proyectados en las pantallas de la televisión, en los cuales todas y cada una de las actuaciones cotidianas de sus protagonistas, bien seas éstas positivas o negativas,  son expuestas al análisis y al juicio de todos los tele espectadores.

Tal vez hayas visto o por lo menos conocido en parte el hilo  de  la tan famosa y exitosa producción cinematográfica The Truman Show, una vida observada y juzgada por todos a través de la pantalla.

Por supuesto, no fue filmada de manera directa la vida y obra del Señor; sin embargo, contamos con un testimonio fiel de sus actuaciones registrado para nosotros en la Palabra inspirada de Dios, su vida no fue una trama postiza ni hizo parte de algún show, pero bien que fue expuesta de manera trasparente al análisis y juicio de los hombres de todos los tiempos en general, siendo una vida ejemplar y digna de ser imitada (I de Corintios 11:1; I de Pedro 2:21-25).

Ahora, la omnipresencia del Señor como uno de sus varios atributos personales, bien nos da cuenta del saber omnisciente suyo respeto de nuestras actitudes y actuaciones cotidianas, lo cual debe naturalmente alentarnos no sólo por el hecho mismo de su presencia protectora (Salmos 37:4), sino además por el interés personal nuestro en agradarle (Salmos 139:7-12).

Siempre, en todo lugar, en cada situación y en frente de cada quien,  pensemos y actuemos como lo haría el Señor quien nos observa, recordemos que: “Los ojos del Señor están sobre los justos, y  sus oídos atentos a sus oraciones; pero el rostro del Señor está contra aquellos que hacen el mal” (I de Pedro 3:12).