viernes, 11 de marzo de 2011

DE OTRO MUNDO / REFLEXIÓN DEVOCIONAL

Espacio de estudio y reflexión con el contenido de la autoría y reserva moral del redactor, úsese libremente citando al autor, sin lucro y a la sola gloria del Señor.


Por:
Carlos Ardila


Nos han visitado, están entre nosotros, poseen  una tecnología e inteligencia superiores a la nuestras,  la NAZA nos ha estado ocultado su existencia; sin embargo, han sido millares los avistamientos y las evidencias en video aportadas por quienes les han visto, de hecho ellos, los seres de otros mundos han establecido contacto con gentes especiales de entre nosotros los humanos a quienes estiman dignas de poder recibir sus mensajes, ellos nos dicen por su intermedio, que de no cambiar nuestras actitudes, pronto será el fin de nuestra civilización…

Seguramente tú como yo y el público en general, habrás leído o escuchado las expresiones anteriores respecto a la nunca demostrada existencia de vida extraterrestre inteligente; desde luego, a la luz de la Palabra de Dios (Deuteronomio 29:29), no he de concentrarme en el análisis de todas y cada una de las especulaciones  formuladas por algunas de las más imaginativas mentes humanas cuyas ideas a su vez han sido usadas como rica e inagotable fuente de ganancias multimillonarias para la industria del cine.

Naturalmente, todas estas especulaciones captan y de hecho capturan la atención de muchos individuos deseosos de indagar sobre la vida más allá de los límites de la esfera terrestre, y es que en definitiva, las supuestas y especuladas forma, apariencia e inteligencia de los extraterrestres parecen ser por lo diferente, un gran atractivo para los seres humanos en busca de la superación y de la inmortalidad.

Ahora, la Palabra de Dios nos habla en evidencia de la existencia de una dimensión, de un  mundo superior, el cielo, en el cual moran seres diferentes a los humanos, los ángeles del Señor, sujetos a Él como al ser e inteligencia superior, es esta misma Palabra la que nos ofrece plenitud de vida en Cristo e inmortalidad en su presencia (I de Co 15:51-58).

El mundo observa al cielo, esperando ver en él  a extraterrestres, si bien vivimos en el mundo, es decir en el cosmos, al no practicar las obras pecaminosas del mundo, no somos los cristianos del  mundo (Jn. 15:19-27); vivamos como extranjeros y peregrinos en el mundo (Hebreos 11:13), de manera tal que nuestro testimonio impacte a los seres espirituales del mundo que al vernos diferentes y atractivos, aprecie a través nuestro al Señor residente en una dimensión superior y en quien hay vida eterna para el hombre (Filipenses 3:20,21).