viernes, 11 de marzo de 2011

¿SE ACERCA EL FIN? ¡Y YA HA LEGADO EL FIN! / REFLEXIÓN DEVOCIONAL

Espacio de estudio y reflexión con el contenido de la autoría y reserva moral del redactor, úsese libremente citando al autor, sin lucro y a la sola gloria del Señor.


Por:
Carlos Ardila


Al amanecer del día de hoy viernes, muy temprano al encender la televisión a fin de infórmanos respecto a los últimos sucesos a más escuchar el pronóstico del clima como suele ser nuestra rutina cotidiana, sorprendentemente con el resto del mundo nos hemos enterado del devastador maremoto que con su tsunami respectivo ha afectado al Japón y cuyas repercusiones con el avance de las enormes olas levantadas por el temblor han puesto en alerta a por lo menos diecinueve naciones más con costas al pacifico a las que se espera éstas lleguen en las próximas horas.

Al sucederse estos hechos tan  naturales como lamentables se desatan una vez más las especulaciones “religiosas” acerca del fin del cual no tenemos certeza en cuanto a la fecha precisa de su suceso mas sí absolutamente con relación a su futura ocurrencia (II de Pedro 3:10-12).

Al dar redacción al presente editorial, estábamos a tan sólo minutos de la llegada del tsunami a las costas de Hawái, desde luego, el pánico hace presa de las gentes ante tales vaticinios que sin poder medir exactamente sus consecuencias, son en realidad certezas frente a las cuales se toman las medidas consiguientes a fin de salvaguardar las vidas humanas así como de evitar mayores pérdidas materiales, ha sido en función de ello que las autoridades chilenas y las ecuatorianas han determinado desalojar preventivamente sus islas de Pascua y de Galápagos respectivamente.

Muy al margen de las especulaciones “religiosas”, no podemos pasar por desapercibidos hechos como los anteriores y los por sucederse aún, si bien no nos es posible precisar una fecha exacta para la llegada del fin, por su puesto sabemos que el mismo ya nos ha sido anticipado (II de Pedro 3:10-12), en razón de lo cual debemos vivir preparados para su suceso.

Ahora, bien nos es obvio que el fin de nuestras vidas no necesariamente se dará de manera simultánea o a la par con el del término del tiempo del cosmos en el que residimos, cada uno de los días que trascurren de nuestras vidas como del tiempo del globo nos acercan aún más y más al fin de la duración de ambos; en consecuencia, vivamos cada día más conscientes de la fragilidad y de la transitoriedad de nuestras vidas (Salmos 103:11-18), YA QUE SE ACERCA EL FIN, y de hecho cada día para muchos que parten quizás sin estar preparados para encontrarse con el Señor, YA HA LLEGADO EL FIN.