miércoles, 1 de junio de 2011

ATERRADO / REFLEXIÓN DEVOCIONAL


Espacio de estudio y reflexión con el contenido de la autoría y reserva moral del redactor, úsese libremente citando al autor, sin lucro y a la sola gloria del Señor.


Por:
Carlos Ardila


A causa de los diversos temores que asaltan al hombre, algunos hoy, fuera de Cristo viven “aterrados”; es un hecho que desde la más temprana infancia y de ahí en más surgen y se desarrollan en cada individuo los miedos y las fobias según el medio ambiente en el que éste se desenvuelve y el impacto sicológico traumatizante de los estímulos negativos que en él recibe, dichas perturbaciones quizás se  acrecienten  en el tiempo y le acompañen por el resto de su vida de no ser oportunamente enfrentados, tratados y superados.

A diferencia del temor amoroso del hombre hacía Dios entendido como su sentir reverente  y piadoso para él (Job 1:1; 28:28; Proverbios 1:7; Eclesiastés 12:13), definido el temor como sinónimo del terror, el espanto y el sobresalto en las personas, éste indica el estado de perturbación angustiosa del ánimo ante una situación real o imaginaria que pudiera significarles un riesgo o daño inminente;  sentida al  extremo,  dicha emoción paralizante operando en las varias áreas o esferas de la vida del hombre, a más de infeliz, puede llegar a hacerle menos productivo e inclusive  a casi inutilizarle  impidiéndole ser bendecido y prosperado por el Señor (Job 3:25).

Así, en el orden negativo, el temor produce fracaso y derrota anticipada de cara a las acciones que quizás a causa suya ni se emprendan (Jueces 7:3; Mateo 14:28-31; 25:25-30; 28:4), siendo inclusive  además  contagioso al extenderse en duda hacia otros en contacto y bajo la influencia personal de aquél quien sea pesimista y temeroso (Deuteronomio 20:8; Josué 14:8).

¡Cuán negativo y destructivo es el temor! Ahora, ¿afirmo que no debiera el hombre por prudencia  abstenerse de realizar algunas acciones, por ejemplo en los negocios o tomar precauciones frente a la situación de inseguridad pública en las calles? Absolutamente no; más bien pretendo animarte a través de esta reflexión, a fin de ayudarte a superar el temor paralizante que te priva de ser bendecido y prosperado por Dios, y ¿cómo he de hacerlo? Invitándote a observar en breve lo que dice la Palabra de Dios acerca del temor que te aterra, nota: El temor es prohibido por Dios (Deuteronomio 1:21; Génesis 15:1; Lucas 12:4, 7,32 y…), el temor característico del cobarde impedirá su salvación  (Apocalipsis 21; 8; Mateo 25:25-30), no temáis es una de las más recurrentes expresiones de Dios para el hombre; por tanto, no temas, no vivas ya más aterrado, el Señor está contigo, fortalécete en él y en el poder de su fuerza (Isaías 41:10; Josué 1:9).