Por:
Carlos Ardila
Muy seguramente antes nos fue preguntado como ahora mismo lo es a los chicos: ¿Qué y cómo quién desearíamos llegar a ser al crecer? Doctor, bombero, detective o superhéroe son contadas entre las más populares respuestas al primero de los interrogantes, en tanto que como papá solía ser ayer e incluso lo es aún hoy, una de las más ofrecidas a la segunda de las preguntas en cuestión.
Carlos Ardila
Muy seguramente antes nos fue preguntado como ahora mismo lo es a los chicos: ¿Qué y cómo quién desearíamos llegar a ser al crecer? Doctor, bombero, detective o superhéroe son contadas entre las más populares respuestas al primero de los interrogantes, en tanto que como papá solía ser ayer e incluso lo es aún hoy, una de las más ofrecidas a la segunda de las preguntas en cuestión.
Sin ser una regla, generalmente, como los individuos sociales que somos, en alguna etapa de nuestras vidas, los seres humanos nos damos a la imitación de aquellos personajes que desatancándose han llegado a ser nuestros referentes y modelos familiares, sociales o profesionales.
Hoy es celebrado, no sólo en la Argentina, sino además en otros muchos lugares del mundo, el muy especial día del padre, ocasión que aunque quizás meramente comercial, no deja de revestir para nosotros alguna trascendencia, razón en virtud de la cual no solemos dejar pasar desapercibida en homenaje a nuestros muy queridos padres.
El día del padre debiera ser celebrado durante todos y cada uno de los días del año objetan razonablemente algunos; y en realidad, ellos, nuestros padres, siempre debieran ser honrados (Éxodo 20:12).
Cuan satisfecho ha de estar aquel padre quien oye a su hijo decir que al crecer quiere ser lo que y como él es, ¿han dicho ello nuestros hijos? ¿Llegarán a decirlo? ¿Han dicho o dirán que al crecer desean ser tan buenos cristianos como lo es su padre? ¿Somos referentes positivos en conducta y en valores para ellos?
Hemos llegado a ser hechos hijos de Dios al haberle recibido y obedecido (Juan 1:12; I de Juan 3:1-3), y cada día de nuestras vidas debemos honrarlo al servirle e imitarle; así, procuremos llegar a ser un orgullo para él (Job 1:1,8), que tanto nuestros hijos como nosotros nos esforcemos por llegar a ser como él es, Santo (I de Pedro 1:16).
¡Feliz día del padre!
¡Bendiciones!
