miércoles 13 de julio de 2011

Las Cosas Nuevas (Reflexión Devocional)

Espacio de estudio y reflexión con el contenido de la autoría y reserva moral del redactor, úsese libremente citando al autor, sin lucro y a la sola gloria del Señor.

Por:
Carlos Ardila 


Son tantos los pensamientos que acerca de lo nuevo cruzan por nuestras mentes en momentos determinados de nuestras vidas, concebimos nuevos sueños, nos hacemos de nuevos proyectos, adquirimos nuevas posesiones, sumamos nuevas experiencias…  Y es que aquello que nos representa novedad suele resultarnos en extremo atractivo, cuánto más las posesiones materiales que con esfuerzo hemos obtenido; sin embargo, naturalmente y a su vez,  todo bien que en su debida oportunidad nos fuera nuevo, con el paso de los años se nos ha envejecido, quizás incluso sufriendo gran deterioro de no haber sido debidamente conservado.

Desde luego, no es extraña a la Palabra de Dios la expectativa respecto  de lo nuevo, así por ejemplo, ella nos habla del Nuevo Pacto (Jeremías 31:31-34), de las buenas nuevas de salvación con relación al mensaje y a la obra de nuestra redención (Lucas 4:16-21), del nuevo nacimiento a sucederse al ser cada quien de nosotros bautizado (Juan 3:5), de nuestra nueva vida en Cristo (II de Corintios 5:17), sumada a la necesaria nueva forma en la cual debemos andar (Romanos 6: 1-6), a más del nuevo orden o sistema celestial en el que de ser fieles hemos de habitar (II de Pedro 3: 10-13), entre otras cosas nuevas más…

Si bien es cierto que las cosas se envejecen con o a través del paso de los años, también lo es el hecho del poder ser éstas restauradas; con relación a nuestro ser interior, la Palabra de Dios dice: “Por tanto,  no desmayamos;  antes aunque este nuestro hombre exterior se va desgastando,  el interior no obstante se renueva de día en día” (II de Corintios 4:16), indicando con ello un proceso natural de desgate material pero a la vez de regeneración y de crecimiento o evolución espiritual que de permanecer files implicará la transformación de nuestro cuerpo físico mortal para ser hecho espiritual e inmortal  (Filipenses 3:20,21).

Ahora, finalmente y al reflexionar respecto de la renovación de las cosas, algo aún más he de mencionar, la misericordia extendida del Señor como la cada día nueva oportunidad de mejorar (Lamentaciones 3:22,23), en su amor, con una nueva y mejor actitud, en una nueva y superior visión, renovemos nuestros sueños, realicemos nuestros planes a la vez que hagamos nuevas nuestras vidas para Él.