miércoles 13 de julio de 2011

Puestos los Ojos en Jesús (Reflexión Devocional)

Espacio de estudio y reflexión con el contenido de la autoría y reserva moral del redactor, úsese libremente citando al autor, sin lucro y a la sola gloria del Señor.



Por:
Carlos Ardila


Como medida de prevención y a fin de disminuir la accidentalidad en tránsito, en días recientes fue promulgada como ley en la República de la Argentina la prohibición del  hacer uso del teléfono celular los conductores al guiar  sus automóviles, e incluso una similar prohibición prevendrá a los transeúntes al cruce de avenidas haciendo uso del servicio de telefonía móvil, leyes mismas que de no ser acatadas representaran tanto a conductores como a peatones severas sanciones. 

Y es que en evidencia, el transitar distraídas las gentes bien en auto o a pie, resulta ser en extremo peligroso, no sólo en perjuicio de la propia integridad, sino además siendo un atentado en contra de la seguridad de los demás; claramente el conducir o el simplemente transitar al caminar por las calles de las grandes ciudades sin la debida concentración implica el riesgo mismo de la perdida de la vida, sea ya por la imprudencia propia o por la irresponsabilidad ajena; así, en los anteriores términos, el preservar la seguridad de nuestras vidas, o aún más nuestras vidas mismas se reduce a una cuestión de concentración o enfoque en el camino.

Acerca de sí mismo el Señor Jesús expresó: “Yo soy el camino,  y la verdad,  y la vida;  nadie viene al Padre,  sino por mí” (Juan 14:6). Al igual que al conducir o al simplemente caminar haciendo uso del celular, tanto conductores como transeúntes por desconcentración  ponen en riesgo sus vidas, así, al transitar conduciendo nuestras vidas en Cristo hacia la vida eterna como punto de llegada, muchas pueden ser las distracciones que nos desvíen del enfoque propio de la concentración que siempre debiéramos observar conservando nuestra mirada fija en el camino.

En relación al enfoque espiritual fue el Señor mismo quien además afirmó: “Porque donde esté vuestro tesoro,  allí estará también vuestro corazón” (Mateo 6:21), indicando con ello que en aquello que estimemos valioso concentraremos nuestra atención; ahora, por distraernos y al desviarnos del enfoque de la debida concentración en el Señor, el camino, la verdad y la vida, ¿existe ahora un algo o un quién, quizás alguna debilidad o adicción … que esté poniendo en riesgo nuestras vidas espirituales? De ser así, encendamos todas las alertas y eliminándolo, puestos los ojos en Jesús, volvamos nuestra vista de manera exclusiva a Él en el camino (Hebreos 12:2).