viernes 4 de noviembre de 2011

SENTIR, PENSAR, HABLAR Y ACTUAR (Reflexión Devocional)

Espacio de estudio y reflexión con el contenido de la autoría y reserva moral del redactor, úsese libremente citando al autor, sin lucro y a la sola gloria del Señor.


Por:
Carlos Ardila 

En lo cotidiano y de cara a las diversas circunstancias de la vida, el Señor a través de su Palabra nos indica el cómo sentir, pensar, hablar y actuar a la vez que nos señala la manera equivoca al sentir, pensar, hablar y actuar, de entre estas formas erradas y a ser corregidas, te animo a considerar ahora las siete siguientes:  

Ante el sentir de la insignificancia y de la baja autoestima personal que sostiene: Es poca mi valía…, la Palabra del Señor nos dice el haber sido creados nosotros a la imagen y semejanza de nuestro Dios (Génesis  1:26; 5:1).

Frente al des amor y a la decepción que pretende hacernos pensar que nadie nos quiere, el Señor nos hace saber de su amor al ofrecerse a sí mismo de manera personal por nosotros (Juan 3:16; Gálatas 2:20).

En frente del temor e inseguridad que afirma: No me atrevo a intentarlo, realmente temo hacerlo…, el Señor nos dice: No temas porque yo estoy contigo, siempre te ayudaré… (Isaías 41:10).

Al equivocadamente pensar en la imposibilidad del superarnos espiritualmente por ser fuerte el poder del enemigo, nuestro Dios nos hace saber que Él quien habita en nuestro interior le supera ampliamente en poder (I de Juan 4:4).

De cara al pesimismo que anticipa la derrota antes de empezar nuestra labor, la Palabra de Dios nos dice: Encomienda al Señor tu camino, confía en Él y Él hará (Salmos 37:4-6).

Ante el afán, la ansiedad y la preocupación inútiles y estresantes respecto del sustento material, el Señor nos garantiza la manutención necesaria si prioritariamente le buscamos antes a Él (Mateo 6:25-34).

De frente al sentir y el pensar del ser inútil e infructuosa nuestra labor en el reino al servicio del Señor y de las gentes, su Palabra nos anima al decirnos nunca resultar en vano tal acción (I de Corintios 15:58).  

Considerando lo que el Señor no quiere que sientas, pienses, afirmes y hagas, ¿no crees que deberías empezar desde ahora a eliminar tales pensamientos incrédulos, pesimistas, paralizantes  y destructivos de tu mente? ¿Dejarás de afirmar reiteradamente dichas falsas ideas, mismas que de repetidamente haberte dicho quizás has llegado a creer verdaderas?