viernes, 16 de diciembre de 2011

LA REENCARNACIÓN (UNA RESPUESTA)

Espacio de estudio y reflexión con el contenido de la autoría y reserva moral del redactor, úsese libremente citando al autor, sin lucro y a la sola gloria del Señor.

Por:
Carlos Ardila

¿Qué dice la Bibia acerca de la reencarnación el dharma y el karma? ¿Es el gnosticismo parte del cristianismo?   

Gracias por sus tan importantes inquietudes e indagar acerca  de la verdad, en respuesta a ambas lo siguiente:


Los gnósticos y algunas filosofías orientales afirman que después de morir, los seres humanos reencarnan o vuelven a nacer una y otra vez evolucionando o involucionando espiritual y materialmente según haya sido su comportamiento, y que al ser juzgados por “los dioses en sus tribunales de justicia divina y a través de sus leyes cósmicas”, éstos reencarnan indistintamente en hombres o en mujeres recibiendo un dharma, es decir una recompensa por sus buenas acciones, o un karma, es decir un castigo o retribución en sufrimiento, dolor y adversidad en consecuencia de sus malos procederes; si bien no todos, algunos de quienes creen en la reencarnación, especialmente entre los hindúes, budistas y variadas tribus africanas, afirman que tal reencarnación puede llegar a darse al renacer alguien incluso en el reino animal  (metempsicosis).

Ahora, ¿qué dice la Biblia respecto a la reencarnación? ¿Se puede afirmar ser cristiano y  a la par aceptar por cierta la reencarnación?  Veamos:

En primer orden hemos de hacer mención del gnosticismo como una filosofía contraria al cristianismo que infiltrada dentro de éste durante el curso del primer siglo debió ser refutada en su negación de la real encarnación y de la Deidad o la Divinidad del Señor  así como en varios más de sus postulados opuestos a la fe (I de Juan 2:18-23; 4:1-6; II de Juan 1:7-11; Colosenses 2:8-10); en el anterior orden de ideas, claramente, el gnosticismo contraría las doctrinas fundamentales de nuestra fe resultando ser tan inconsecuente como incongruente el alguien abrazarlo a la par que a sí mismo se declare cristiano.

¿Dice la Biblia de manera literal o por lo menos sugiere o da indicio alguno de la posibilidad de ser el hombre reencarnado? No, en absoluto, más bien en el sentido contrario ella nos dice:

“Así los *mortales,  cuando se acuestan,  no se vuelven a levantar.   Mientras exista el cielo,  no se levantarán los mortales ni se despertarán de su sueño. "¡Si al menos me ocultaras en el *sepulcro y me escondieras hasta que pase tu enojo!  ¡Si al menos me pusieras un plazo,  y luego me recordaras! Si el hombre muere,  ya no vuelve a la vida.  Esperaré a que llegue mi relevo” (Job 14:12-14 NVI). 

“Y de la manera que está establecido para los hombres que mueran una sola vez,  y después de esto el juicio” (Hebreos 9:27 NVI).

Con relación al juicio divino, la Palabra de Dios dice que todos y cada nosotros hemos de comparecer ante un único y mismo tribunal para ser juzgados por un único y mismo Señor, Jesucristo para ser luego enviados a dos diferentes lugares de destino, el cielo quienes nos mantuviéremos fieles a Él, y el infierno, el lago de fuego o la muerte segunda quienes no eligieron el serle leales  (II de Corintios 5:10; Apocalipsis 20:11-15; Mateo 25:31-46; Apocalipsis 21:8).  

En conclusión, la Palabra del Señor desvirtúa de plano la idea equivoca de la reencarnación, no nos habla acerca de la justicia divina en los mismos términos en los cuales lo hace el gnosticismo, a la vez que no es él en absoluto parte de nuestra fe.

¡Bendiciones!


jueves, 15 de diciembre de 2011

NUESTRA AGENDA PERSONAL / REFLEXIÓN DEVOCIONAL

Espacio de estudio y reflexión con el contenido de la autoría y reserva moral del redactor, úsese libremente citando al autor, sin lucro y a la sola gloria del Señor.

Por:
Carlos Ardila

Ya están desde días atrás disponibles los artículos navideños en todas las vitrinas de los comercios de  nuestras ciudades, se acercan las fiestas, se aproxima el término del año, concluyeron las clases del calendario académico, finalizaron los más importantes torneos deportivos y un sinnúmero más de sucesos nos señalan el epilogo de hechos, eventos y actividades laborales y académicas cuyo ciclo ha de ser reiniciado en breve entrado el año nuevo.

Anticipadamente planificamos nuestras vacaciones, elegimos nuestras prioridades, es este un tiempo en el que usualmente recibimos o adquirimos tanto calendarios como planeadores y agendas, elementos que bien sean convencionales o electrónicos nos son útiles a la hora de proyectar y de definir nuestras actividades futuras.

Al mirar hacia atrás en el tiempo nos está presente la sensación del haberse sucedido éste de una manera tan rápida que casi le pasamos desapercibido, algunas personas suelen lamentar el no poder disponer del tiempo que juzgan insuficiente para hacer cuanto quisieran; sin embargo, la Palabra del Señor nos dice que existe un término preciso de éste para todo siempre que en realidad lo deseemos apartar (Eclesiastés 3:1-8).

Pensando en el tiempo, recurso tan valioso como pasajero, y sin tener certeza del día de mañana como fijo (Santiago 4:13-15), ¿hemos desde ya estado pensando de manera prioritaria en la parte de éste que dedicaremos al Señor,  a nuestra edificación espiritual y a nuestros deberes cristianos?

Al planificar nuestro tiempo y desde ahora en más en lo por venir  ¿Qué sitio ha de ocupar el Señor en NUESTRA AGENDA PERSONAL (Colosenses 1:18)?

¡Bendiciones!                                                                                                                       
¡Felices fiestas!

miércoles, 14 de diciembre de 2011

PAUTAS PARA EL TRABAJO EN EQUIPO / MISIONOLOGÍA

Espacio de estudio y reflexión con el contenido de la autoría y reserva moral del redactor, úsese libremente citando al autor, sin lucro y a la sola gloria del Señor.

Por:
Carlos Ardila


Al abordar nuestra labor al servicio del Señor tanto en las misiones, como en las congragaciones ya establecidas y en las instituciones del reino, bien hemos de sujetarnos a  algunas directrices normativas que nos permitan mantener la unidad de nuestros equipos y en tal medida posibiliten nuestro mejor desempeño.

En el anterior orden de ideas y aunque consciente de la necesidad de un mayor espacio y detalle para el tratamiento de la a veces complejidad del tema, a continuación sintetizo  algunas de las pautas a ser consideradas para la realización del trabajo en equipo, que si bien podrían resultar ser absolutamente obvias entre nosotros, desde luego requieren de ser constantemente repasadas:

PRINCIPIOS RECTORES PARA LA REALIZACIÓN
DEL TRABAJO EN EQUIPO.

Introducción:

A.    La unidad como elemento indispensable para la creación y la preservación de una atmosfera adecuada para servir unidos al Señor, requiere de la observancia de por lo menos los siguientes principios entre otros más rectores de las labores de equipo (Efesios 4:3-6):

  1. EL PRINCIPIO RECTOR DE LA SUJECIÓN (Colosenses 1:18):
A.    De todos y cada uno de los miembros del equipo a los principios teocráticos rectores contenidos en la revelada Palabra de Dios (II de Timoteo 3:16,17; I de Pedro 4:11).
B.     De los unos a los otros en el temor de Dios (Efesios 5:21).
C.    De todos y cada uno de nosotros a las autoridades civiles puestas por Dios, siempre que éstas no contravengan los principios teocráticos rectores de nuestra fe (Romanos 13:1-6; Hechos 4:1-31).

1.      De manera consensuada, cada actuación como cada decisión del equipo deberá estar ajustada al principio rector de nuestra sujeción a Dios, de los unos a los otros y de todos nosotros a las autoridades civiles siempre que no contraríen  éstas la revelada voluntad del Señor.

  1. EL PRINCIPIO RECTOR DE LA ARMONÍA (Salmos 133:1-3):
  1. Gentileza (Filipenses 4:5).
  2. Respeto (Romanos 13:7).
  3. Paciencia (Efesios 4:2; Colosenses 3:12,15)
  1. EL PRINCIPIO RECTOR DE LA CONFIABILIDAD (Efesios 4:25):

  1. Los miembros del equipo deberemos poder confiar y contar con el apoyo y el respaldo de los unos para con los otros (II de Co 1:7; Filipenses 4:3; Filemón 1:17).

1.      Como equipo hemos de compartir el crédito por todos y cada uno de los aciertos a la vez que unidos asumiremos como nuestros los fracasos (I de Co 12:25-27).
2.    Al confiar los unos en los otros subordinaremos nuestras opiniones e intereses personales en función de los intereses colectivos del equipo que a su vez honrará siempre al Señor (Filipenses 2:4; I de Co 13:5).


  1. Comunicación: Elemento vital para la comprensión, la acción y la preservación de la unidad mediante la resolución de los posibles conflictos.

1.      Provee la totalidad de la información ofrecida oportunamente a todos y a cada uno de los miembros del equipo, considera y delibera sobre las situaciones dentro del ámbito de las reuniones del equipo y en presencia de todos sus miembros, nunca antes ni fuera de éstas o en ausencia de alguno de sus miembros, excepto autorizaciones o delegaciones de éstos al resto en tal sentido (Efesios 4:25).
2.      En la dinámica de la comunicación al dialogar: Escucha / Evalúa / Habla / Calla: Los roles hablante oyente desempeñan sus funciones, el oyente escucha y evalúa la totalidad del mensaje del hablante, luego los papeles se invierten  (Santiago 1:19).

  1. Confidencialidad: Los miembros del equipo deberemos guardar reserva sobre los detalles de nuestras deliberaciones sin ser éstas filtradas innecesaria e inconvenientemente al exterior de nuestra organización (Filipenses 2:14,15).

Conclusión:

  1. Con base en las consideraciones anteriores podemos observar que:

1.       Nos necesitamos los unos a los otros (I de Co 12:12-21).
2.     No trabajamos los unos para los para otros; lo hacemos los unos con los otros por y para la sola gloria del Señor (Colosenses 3:17, 23,24; I de Pedro 4:11).
3.      Las funciones de ninguno de nosotros revisten mayor importancia que las funciones del resto de nosotros (I de Co 12:22).  
4.     Nuestros objetivos comunes son más importantes que nuestros desempeños e intereses personales (Filipenses 2:4-8).



domingo, 11 de diciembre de 2011

SIETE CARACTERÍSTICAS DEL AMIGO / REFLEXIÓN DEVOCIONAL

Espacio de estudio y reflexión con el contenido de la autoría y reserva moral del redactor, úsese libremente citando al autor, sin lucro y a la sola gloria del Señor.

Por:
Carlos Ardila

Al establecer relaciones de amistad, mutuamente y en razón de dar y recibir, brindamos a la vez que recibimos cordialidad, comprensión, aliento y solidaridad… entre otras muchas otras conductas más características de las relaciones interpersonales cercanas; de manera similar, al hacernos amigos del Señor (Juan 15:14),  de Él y en su actuar en nuestro favor nos son reconocidas entre varias conductas más, las siguientes siete características del amigo quien siempre:


Está a nuestro lado  (Salmos 34:7).   
Nos ayuda de manera personal y permanente (Isaías 41:10).
Se compadece de nosotros (Salmos 103:8-22).
Nos comprende (Romanos 8:26-28; Hebreos 4:14-16).
Nos anima, fortalece y consuela (Mateo 11:28-30).
Nos perdona e intercede por nosotros (I de Juan 1:8; 2:1,2).
Nos da aún mucho más allá de lo que esperamos (Efesios 3:20).

Ahora, bien es cierto que en tanto más tiempo pasamos en compañía de quienes han llegado a ser nuestros amigos, mejor aún les conocemos; en el mismo orden, desde luego mejor conoceremos al Señor en la medida en la que a Él nos acerquemos, sin duda alguna, muchas más de sus características personales podremos conocer si le buscamos cada día de todo nuestro corazón, ¿lo harás tú?

viernes, 2 de diciembre de 2011

SIETE BENDICIONES / REFLEXIÓN DEVOCIONAL

Espacio de estudio y reflexión con el contenido de la autoría y reserva moral del redactor, úsese libremente citando al autor, sin lucro y a la sola gloria del Señor.


Por:
Carlos Ardila

Ver la manera de prosperar y el celosamente cuidar de los bienes materiales adquiridos a fin no sólo del preservarlos sino además del incrementarlos en función de nuestro beneficio personal y del de las más queridas y cercanas  personas en derredor nuestro, nos son desde luego intereses absolutamente legítimos siempre que no resulten siendo éstos el enfoque único o prioritario de nuestros esfuerzos (Mateo 6:19-21, 33,34).

Ahora, al habernos relacionado de manera personal con el Señor nos han sido concedidas ricas  bendiciones espirituales que como bienes especiales bien debiéramos atesorar al fin del preservarlos en función de nuestro bienestar y  del de todos los demás con quienes las debemos compartir; para nuestra reflexión, de entre éstas hoy las siguientes SIETE BENDICIONES:

Nuestros pecados nos han sido perdonados (Hechos 2:38; Colosenses 2:12,13); ahora, ¿hemos perdonado a quienes nos han perjudicado? (Mateo 6: 12-15).

Tanto todas las promesas para la posesión de nuestras provisiones espirituales como de las materiales nos han sido ofrecidas por nuestro fiel Señor (Mateo 6:33; Filipenses 4:19), ¿confiamos en sus fieles promesas o vivimos sumidos en la angustia cruel y estresante de futuras carencias?

Disfrutamos de una paz que sobrepasa a todo entendimiento (Filipenses 4:7), ¿vivimos siempre en paz con los demás?, ¿En “razón” de algo, le estamos permitiendo al enemigo el privarnos de aquella paz?

Nos ha sido otorgado un gozo inefable (I de Pedro 1:8), ¿nos hemos robado a nosotros mismos dicho gozo?, ¿eventualmente le permitiríamos a Satanás arrebatárnoslo? (Hebreos 12:15).

Disfrutamos de algunos amigos verdaderos y leales (Proverbios 18:24), ¿nos estamos mostramos amigos para con ellos?  (Proverbios 17:17; 18:24).

Nos han sido concedidas una mansión y una corona en los cielos (Juan 14:2; Santiago 1:12), ¿las venderíamos o las cambiaríamos por un bien material mundano temporal? (Mateo 6:19-21; 26:15; I de Juan 2:15-17).

Contamos con un muy amoroso Salvador e intercesor (Juan 3:16; I de Juan 2:1,2), ¿le estamos hablando al mundo acerca de éste?